¿QUÉ BUSCAN EN SU VIDA LOS DISCÍPULOS DE JESUCRISTO?

 CONTEMPLAMOS:


Es muy probable que está pregunta tenga muchas variantes, de acuerdo a qué grupo la realicemos, afirmamos que cada tanto tiempo es bueno preguntarnos como seres humanos: ¿Qué buscamos y qué queremos? A la vez, que cada nación o pueblo se cuestione y se pregunte: ¿Qué país buscan ser? ¿Qué quieren obtener para el pueblo? Lo mismo deben realizar cada pequeño grupo: ¿Qué queremos, qué buscamos, hacia dónde queremos llegar?

 

Estas interrogantes, hoy en día, se manifiestan como Objetivos en la vida de las personas, instituciones, asociaciones, y así, una infinidad de grupos humanos, y los cristianos: ¿Qué buscamos? ¿Qué deseamos conseguir en el mundo? Muchos hablarán de evangelizar y llevar el nombre de Jesucristo a todo el mundo, que todos se conviertan en cristiano, ahora bien, este es el camino para tener una mejor sociedad y ser mejores personas; siendo sinceros como gobiernos ya el catolicismo tuvo la posibilidad de construir algo mejor, y al final, cayeron en la misma dinámica que criticaba Jesucristo, en una estructura de poder, donde unos pocos gozaban de todos los privilegios y las demás personas morían por pestes, enfermedades, en pobreza y hambre, entonces: ¿Cómo podemos SER MODELO para la humanidad?

 

Si agregamos a esto nuestro comportamiento individual, cuando vemos a diario, miles de cristianos comprando y consumiendo cada día productos que muchas veces son innecesarios para ellos y sus propias familias; en verdad: ¿Qué buscamos los cristianos? Al parecer, lo mismo que miles de personas, tener salud, tener un trabajo, que nos ayuden a tener una VIDA mejor, con nuestras propias fuerzas, consumiendo y dándonos gustos en la vida que en cierto modo nos produzcan alegría y satisfacción: ¿Cuál fue la última situación que produjo en ti satisfacción personal? ¿Qué lo origino? ¿Qué lo provocó?

 

Ciertamente si somos sinceros con nosotros mismos, descubriremos que fue una compra, de un celular, un laptop, un auto, una ampliación de la casa; la mayoría de veces lo que nos provoca alegría y satisfacción son las cosas materiales; ante esto, siempre me sigo preguntando, es así: ¿Para los cristianos? Ya que la mayoría de esas personas que se alegran por lo material, dicen SERLO, porque han sido bautizados o participan de una comunidad cristiana; con ello, seguimos descubriendo que LEJOS ESTAMOS de la vivencia que nos proponía Jesucristo, y más aún, parece que cada día, nos ALEJAMOS más y más de la propuesta del Hijo de Dios: ¿Qué hacer? ¿Cómo volver por la senda y el camino que nos propone el Salvador? Creemos y tenemos la esperanza que debe surgir un grupo de auténticos discípulos que busquen y hagan lo que nos señaló el MAESTRO, que lleven a cabo la vivencia del Evangelio de Jesucristo. Y TÚ: ¿Cómo encarnas el evangelio?

 

 

DISCERNIMOS:

 

Al encarnar el Evangelio en nuestras vidas queremos vivir como Jesucristo, por esta razón te invitamos a discernir desde su CORAZÓN, de lo que nace de su interior, lo que manifiesta en sus PALABRAS, justamente son su “BUEN MENSAJE”, el que debemos hacer vida, en este día, día del Señor Resucitado, queremos reflexionar sobre el capítulo 6 de San Mateo, y descubrir: ¿Qué deben buscar en su vida los discípulos de Jesucristo?

 

“Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero” (v. 24). El Maestro nos habla de nuestro servicio, lo que hoy podemos llamar trabajo, ante esta distinción que realiza Jesucristo, nos podemos preguntar: ¿Con nuestros trabajos buscamos DINERO o a servir a DIOS? Nos atrevemos a asegurar y afirmar que la mayoría de personas en el mundo, y por ende, también la mayoría de cristianos, busca en sus trabajos, solamente un mejor SALARIO, o sea, más DINERO; entonces: ¿A quién estamos sirviendo, a Dios o al Dinero?

 

Con ello, los cristianos debemos tener en cuenta las PALABRAS de Jesucristo: ¿La tenemos a cuenta a diario, a la hora de buscar un trabajo? Acaso recordamos este mensaje: “Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?” (v. 25). En verdad, las personas vivimos sin inquietarnos a diario por cómo nos vamos a vestir o qué vamos a comer: ¿Esta es la forma de vida para los cristianos? Tal vez, para la mayoría NO es así, entonces: ¿Dónde quedan las palabras de Jesucristo? “Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?” (v. 26). ¿Vivimos nuestra existencia como los pájaros del cielo?

 

Sin duda, NO es así, aunque reconocemos y sabemos lo que señala Jesucristo en los Santos Evangelios: “¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?” (v. 27). Muchos creyentes creemos esto, como verdad de FE, que Dios solamente determina el tiempo de nuestras vidas, aunque con nuestra forma de alimentación, medicamentos, ejercicios y terapias, ya creemos que podemos PROLONGAR nuestra vida, podemos vivir MÁS y MEJOR, con nuestro propio esfuerzo, ya hemos dejado de lado a DIOS en esta realidad; y también en diario vivir: “¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer” (v. 28). Ya que nos inquietamos por cómo vestirnos: ¿Qué dirán los vecinos? ¿Qué dirán en el trabajo? ¿Qué pensarán de mí? No cabe duda que vivimos en la apariencia del mundo, del tener, del poseer, de las caretas; muy distinto a la propuesta de Jesucristo y de Dios. Y PARA TI: ¿Cómo vives tu vida?

 

Nos seguimos preguntando: ¿Dónde queda el “Buen Mensaje” de Jesucristo? “Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!” (vv. 29-30). Al parecer, nos hemos convertido en personas SIN FE, o sin una auténtica FE, ya que incluso nuestra FE la vivimos de apariencias a los demás, hasta nuestra FE Cristiana la vivimos como una CARETA ante los demás, como una doble vida, y en la oscuridad tenemos secretos que atentan nuestra Fe en Jesucristo; es la vida actual de muchos cristianos, más son los que viven en la corriente del mundo que cuestiona el mismo Jesucristo: “No se inquieten entonces, diciendo: ¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos? Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan” (vv. 31-32). Y TÚ: ¿Cómo vives?

 

En palabras de Jesucristo, en muchas momentos de nuestra vida seguimos viviendo como PAGANOS, como personas sin FE, preocupados más de lo material que de lo espiritual: ¿Cómo es para cada uno de nosotros? Más para aquellos que creemos TENER la Fe Cristiana, ya que esto implica un compromiso mayor en la vivencia de las palabras de Jesucristo, un camino distinto a lo que vive la mayoría del mundo, ya que nuestro OBJETIVO de VIDA va más allá de la propia existencia humana, y en donde nuestro día a día solamente tiene un OBJETIVO, el que nos señala el MAESTRO: “Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” (v. 33). Ahora bien, nos seguimos preguntando: ¿Los cristianos buscamos solo el Reino de Dios? ¿Vivimos solamente para el Reino de Dios? “No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción” (v. 34). Y TÚ: ¿Qué te inquieta y qué aflicción tienes en este día?

 

 

EVANGELIZAMOS:

 

Justamente nuestra evangelización se restaura y se renueva a la luz de las palabras de Jesucristo: ¿Es así para ti en este día? Esperamos en Dios Trinidad que sea así, no tan solamente en este día, sino cada día de nuestra existencia, ya que cada día, el cristiano debe ser renovado y restaurado por el “Buen Mensaje” del Hijo de Dios: ¿Es así?

 

Aunque NO sea de esta forma, recordando las palabras del apóstol Pablo podemos afirmar lo siguiente: “Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación” (2 Corintios 6, 1-2). Es hora de hacer que la Gracia de Dios actué en nuestras vidas, es nuestro momento de vivir en la búsqueda del reino de Dios. Y TÚ: ¿Cómo actuarás?  

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