¿Seguimos las Huellas de Jesucristo?

 CONTEMPLAMOS:


En este día sábado, queremos contemplar nuestra Vida como personas que creemos en Jesucristo, es decir, los cristianos, de la misma manera en que fueron llamados los Santos Apóstoles: Pablo y Bernabé en la ciudad de Antioquía, en la antigua Siria, seguramente la mayoría queremos ser reconocidos como personas cristianas. Y para cada cristiano: ¿Qué CREEMOS que nos hace SER reconocidos como CRISTIANOS?

 

Desde nuestra pregunta inicial, Afirmamos que se trata de la forma en que SEGUIMOS al Maestro Jesucristo, por ende, se trata de SEGUIR las HUELLAS del Hijo de DIOS, contemplemos la FORMA en que presenta esta realidad uno de los Doce Apóstoles: “A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas. El no cometió pecado y nadie pudo encontrar una mentira en su boca. Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía no profería amenazas; al contrario, confiaba su causa al que juzga rectamente. El llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados. Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes” (1 Pedro 2, 21-25). Con el Apóstol PEDRO destacamos para CONTEMPLAR lo siguiente:

 

Primero, manifiesta que la Vida Cristiana es un llamado, ya que el mismo lo experimento de esta manera: “Ven y Sígueme”, y te haré Pescador de Seres Humanos. Y cada cristiano: ¿Aceptamos esta invitación del Hijo de DIOS a SEGUIR sus HUELLAS?

 

Segundo, sin lugar a dudas, son HUELLAS de Pasión y sufrimiento que lo conducen a la Muerte en la CRUZ. Y cada uno de nosotros: ¿Estamos dispuesto a SEGUIR esta HUELLA que nos conduce al Martirio Cristiano?

 

Tercero, se nos presenta que la Huella de Jesucristo es una VIDA sin Pecado, sin mentiras, ni engaños. Y nosotros: ¿Somos personas que vivimos en esta HUELLA de Santidad manifestada por el Hijo de DIOS?

 

Cuarto como Hijo de DIOS, confiaba TODO a DIOS Padre, ya que CREÍA totalmente en su Providencia y Voluntad Divina. Y TÚ: ¿CREES cumplir con la HUELLA de Jesucristo, el  Hijo de DIOS?

 

Por último, Jesucristo muere por nuestros PECADOS, y nuestras heridas son sanadas en las llagas del Crucificado, por esto, en Él tenemos nuestro Pastor y Guardián. Y PARA TI: ¿Sigues la HUELLA del Pastor Jesucristo? ¿Percibes las HUELLAS que te deja el Guardián (Obispo) Jesucristo?

 

 

DISCERNIMOS:

 

Justamente CREEMOS que la mejor HUELLA que nos deja el Hijo de DIOS ES su Buen Mensaje Divino, el cual encontramos, semana a semana, al DISCERNIR JUNTOS los Santos Evangelios, en este día, en lo que nos escribió el Discípulo Lucas, al iniciar el Capítulo Decimosexto de su Primer Libro Bíblico: “Decía también a los discípulos: Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes”.

 

Es el Maestro Jesucristo que ENSEÑA a sus primeros Discípulos con una parábola: ¿Qué nos quiere ENSEÑAR con esta Parábola? Parábola que inicia revelando que un hombre rico tiene un Administrador que ha sido acusado de malgastar sus bienes. Y cada uno de nosotros: ¿Quién es el Personaje Principal de esta Parábola del Maestro Jesucristo?

 

Con esto, el Hombre Rico, se pregunta lo siguiente: “Lo llamó y le dijo: ¿Qué es lo que me han contado de ti?” Parece una pregunta en la que desea saber la VERDAD, tal vez, el Administrador asiente en silencio, o podemos suponer lo que sucede en varias acusaciones a terceros, se cree en los comentarios, y se duda de la persona, que ha trabajado por años, más aún se le considera culpable, con ello, sucede que se invierte la norma de la justicia y el derecho humano, ahora el Administrador tiene que demostrar su inocencia. Y cada uno de nosotros: ¿Nos dejamos llevar por los comentarios de terceros o buscamos la Verdad de los Hechos?

 

Ya que las siguientes frases, nos revelan la intención del Hombre Rico: “Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto”. O sea, pide cuentas de la Administración ya que ha sido despedido. Y nosotros: ¿Por qué despedimos a las personas que nos realizan un trabajo o servicio?

 

Es aquí que toma el Personaje Principal, la centralidad en la Parábola de Jesucristo, y nos comparte su interior, sus pensamientos: “El administrador pensó entonces: ¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo?” Se pregunta en su interior: ¿Qué hacer ya que será una persona cesante?

 

Recordemos que en este tiempo, no había seguro de cesantías, ni jubilaciones, ni pensiones, además, descubrimos que: “¿Cavar? No tengo fuerzas”. Al parecer, este Administrador era una persona mayor: ¿Qué hacer, si ya no hay fuerzas para seguir trabajando, menos en trabajos de Obrero, que era lo más fácil de conseguir. Y cada uno de nosotros: ¿Qué haríamos? Acaso, haríamos lo siguiente que piensa este Administrador de avanzada edad: “¿Pedir limosna? Me da vergüenza”. Tal vez, nos pasaría lo mismo, nos daría VERGÜENZA; recordemos que muchos de nosotros ni siquiera pedimos ayuda económica a nuestros familiares. Y TÚ: ¿Qué harías en esta situación?

 

Es aquí, que pensando el Administrador llega a la siguiente ocurrencia: “¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!” Es bueno señalar que en ese tiempo, muchas personas que trabajaban para una persona, más los que administraban, vivían con el dueño, las personas ricas, por lo tanto, este Administrador también perdía su lugar para vivir, por ello, que es más que el trabajo, era su forma y estilo de vida, que desaparece: ¿Qué hacer?

 

Ha pensado en una solución para SER acogido en otras cosas, y con ello, aparecen nuevos personajes en la Parábola: “Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: ¿Cuánto debes a mi señor?” Son los deudores del Hombre Rico, a los cuales el Administrador antes de perder TODO, hace lo siguiente:

 

“Veinte barriles de aceite, le respondió. El administrador le dijo: Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez”. Baja la DEUDA en la mitad a una persona, y a otra: “Después preguntó a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Cuatrocientos quintales de trigo, le respondió. El administrador le dijo: Toma tu recibo y anota trescientos”. Un cuarto menos, para aquella persona deudora, tal vez, esto lo hace de la misma manera, con otros deudores del hombre rico: ¿Cómo CREEMOS que obra este Administrador?

 

El Hombre Rico: “Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente”. Lo alaba por actuar hábilmente y solucionar su futuro problema de vivienda y vida futura, ya que CREE que será recibido por aquellas personas que le debían a su señor. Y cada uno de nosotros: ¿Cómo solucionaríamos un problema de esta magnitud en nuestras existencias humanas?

 

A modo de conclusión, de la actuación del Administrador, se puede manifestar la siguiente razón: “Porque los hijos de este mundo son más astutos en sus tratos con lo demás que los hijos de la luz”. Y para cada cristiano: ¿Cómo somos al ser Hijos de la Luz?

 

Es a los Hijos de la Luz, los discípulos, que el Maestro Jesucristo afirma lo siguiente: “Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas”. Con estas palabras finales Jesucristo nos quiere ENSEÑAR que, con el dinero de la injusticia, puede usarse para ganar “amigos”, con la intención de que nos ayuden en el futuro. Y PARA TI: ¿Cómo utilizas el Dinero de la Injusticia? ¿Te consideras un Hijo de la Luz?

 

 

EVANGELIZAMOS:

 

Ciertamente AFIRMAMOS que cada cristiano ES un HIJO o HIJA de la LUZ; por esta razón, nos esforzamos en realizar nuestra EVANGELIZACIÓN en el Buen Mensaje Divino, revelado en la Persona de Jesucristo. Y cada uno de ustedes: ¿Lo hacen?

 

Es aquí una propuesta para ser Hijos de la LUZ, en las Palabras de uno de los Doce Apóstoles: “Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado” (1 Pedro 2, 9-10). Y para cada cristiano: ¿Actúas como alguien que tiene un Sacerdocio Real? ¿Anuncias las Maravillas de DIOS Padre? ¿Te comportas como un miembro digno del Pueblo de DIOS?

 

Justamente con ello, afirmamos que el PUEBLO de DIOS, es la Iglesia de DIOS, que se construye en el ANUNCIO de cada persona que CREE en Jesucristo, como Hijo de DIOS; por ende, nos comportamos como Hijos de la LUZ y portadores del Buen Mensaje de Jesucristo. Y PARA TI: ¿Cómo ANUNCIAS a Jesucristo, Luz del Mundo? ¿Vives a diario como un Hijo de la LUZ?

 

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