SER DISCÍPULO DE JESUCRISTO CONLLEVA SER SAL Y LUZ DEL MUNDO
CONTEMPLAMOS:
En las semanas anteriores, hemos intentado reflexionar
sobre el discipulado que tenemos como cristianos, como seguidores de
Jesucristo: AFIRMAMOS que hemos sido elegidos para SER sus DISCÍPULOS y que
Dios nos ha enviado para lograr que otras personas SEAN discípulos de su Eterno
Hijo: ¿Cómo nos ha ido con esta doble tarea de la vivencia del discipulado
cristiano?
Seguramente muchos han logrado vivir intensamente su
seguimiento a Jesucristo, varios han logrado consagrar su vida a Dios en la Fe
Cristiana, como muchos más que existen en las diversas religiones que se
encuentran en el mundo; ahora bien, desde nuestra FE cristiana queremos
contemplar nuestra propia vivencia, tanto la comunitaria como la personal;
reconociendo que en nuestras comunidades hay muchas personas que se destacan en
la vivencia de su FE Cristiana, tanto en su entrega como en sus sacrificios a
diario que hacen por sus familias, en su congregación de hermanos o con las
demás personas que los rodean, esto ciertamente es un GRAN TESTIMONIO
CRISTIANO, que nos manifiesta como viven los discípulos de Jesucristo en la
actualidad. Y TÚ: ¿Cómo vives tu SER discípulo de Jesucristo?
Desde nuestras vivencias personales, las cuales cada uno
en su interior puede reflexionar y meditar a diario, con ello, podemos ir
CONTEMPLANDO lo que SOMOS, y además logramos descubrir nuestras debilidades y
fortalezas, que son propias de nuestra naturaleza humana, que el mismo
Jesucristo compartió con nosotros mientras habito entre los seres humanos; es
justamente desde nuestras propias debilidades que para los creyentes se
manifiesta el poder de Dios, su Gracia entre nosotros, como lo expresaba hace
casi dos años el apóstol de los gentiles: “De ese hombre podría jactarme, pero
en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. Si quisiera gloriarme, no
sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que
nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir. Y para que
la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi
carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me
librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en
la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que
resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en
los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias
soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2
Corintios 12, 5-10). Es justamente en nuestras propias miserias y debilidades
que se manifiesta el PODER de Dios, y desde allí, nos consagra para Ser sus
discípulos, ya que tenemos estas verdades como certezas para la vivencia de
nuestra FE CRISTIANA; nos queda seguir caminando como un auténtico discípulo de
Jesucristo; que conlleva vivir en sus PALABRAS. Y TÚ: ¿Vives en las PALABRAS
del Verdadero Maestro?
DISCERNIMOS:
Justamente es nuestra invitación al discernimiento,
lograr discernir nuestras vidas en las palabras
de Jesucristo: ¿Qué importancia tienen en tu vida las palabras de
Jesucristo que se describen en los Santos Evangelios? En este día, queremos
profundizar sobre dos aspectos que Jesucristo proclama a sus discípulos, y que
señalan lo que SOMOS. Y TÚ ¿Quién eres?
Según las palabras del maestro: “Ustedes son la sal de la
tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no
sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres” (Mateo 5, 13).
¿Somos o Seremos? Ciertamente la propuesta de Jesucristo es a la multitud de
personas que lo seguían junto a sus discípulos, ante esto, podemos afirmar que
cada SER HUMANO es SAL de la tierra; al lado, de este reconocimiento podemos afirmar
que en Jesucristo es una invitación y recordatorio a cada discípulo: Tú eres
Sal de la tierra; si ha sido de esta forma durante dos mil años; podemos
interrogarnos los cristianos: ¿Hemos sido SAL de la tierra?
Ante tal pregunta, muchos dirán que SI, otros veremos la
historia del cristianismo, y llegamos a AFIRMAR; que lamentablemente hemos
perdido el SABOR, incluso en la actualidad, muchas personas CREEN que la FE
CRISTIANA ha dejado de SER la SAL del mundo, ya no le da sabor a la vida de
millones de niños y jóvenes, todo lo contrario, menos ser SAL para millones de
indigentes, entonces: ¿Cómo ser SAL si hemos perdido el sabor como cristianos
en el mundo actual? ¿Qué nos queda?
Seguir en las palabras de Jesucristo: “Ustedes son la luz
del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña”
(Mateo 5, 14). Nos recuerda el Maestro que además somos y debemos SER LUZ del
mundo: ¿Estamos iluminando la vida de las personas con el “Buen Mensaje” de
Jesucristo?
He aquí la auténtica propuesta de Jesucristo para
nosotros, sus discípulos SER SAL Y LUZ de la humanidad, ante esto, seguramente
debemos ser bastante críticos y descubrir que nos hemos quedado a medio camino,
no hemos sido capaces de VIVIR en totalidad la propuesta de Jesucristo, reconociendo
que, muchas veces, hemos ocultado la LUZ de la VERDAD de Jesucristo, queremos
ser PORTADORES de la LUZ, aunque estamos llamados a SER LUZ, o sea, ya se ha
encendido la LUZ de la FE cristiana en nuestras vidas, por lo tanto, esta LUZ
no se puede esconder ni ocultar, debe iluminar: “Y no se enciende una lámpara
para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para
que ilumine a todos los que están en la casa” (Mateo 5, 15). Es decir, debemos
SER LUZ para todos, los cristianos ¿Lo somos en la actualidad? Y Tú: ¿Lo eres?
Recordando las palabras de Jesucristo, para hacerla VIDA
en cada uno de nosotros: “Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz
que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al
Padre que está en el cielo” (Mateo 5, 16) He aquí la manifestación de la LUZ,
en las buenas obras que agradan y glorifican a Dios. Y PARA TI: ¿Tus obras
iluminan a los demás?
EVANGELIZAMOS:
Nuestras obras, las que realizamos a diario, son parte de
nuestra evangelización personal a la LUZ de las enseñanzas de Jesucristo, ahora
bien, si es así: ¿Cada obra que realizamos a diario son para ILUMINAR a los
demás?
Con esta pregunta, queremos desafiarte a mirar tu proceso
de EVANGELIZACIÓN, el cual se debe fundamentar en las palabras de Jesucristo,
es decir, la evangelización es consecuencia de la vivencia en nuestras vidas de
las enseñanzas de Jesucristo, que este día nos recuerda que por SER sus
discípulos, SOMOS SAL Y LUZ de la humanidad ¿Lo somos? Y PARA TI: ¿Lo eres y
serás cada día de tu vida?
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