ENCUENTRO DE CONVERSIÓN: JESUCRISTO Y ZAQUEO

 CONTEMPLAMOS:


En este jueves y los demás días jueves del presente mes, queremos conocer a Jesucristo desde los encuentros personales con algunos personajes que nos narran los Santos Evangelios, hoy nos dedicaremos a contemplar la imagen del pequeño Zaqueo, por esta razón, leeremos el inicio del capítulo 19 de San Lucas, ya que es el único Evangelio de los cuatro, que nos relata tal acontecimiento: “Jesús entró en Jericó y atravesaba la cuidad” (v. 1). Aquí vemos como Jesucristo pasa por la ciudad de Jericó, como podría pasar por cualquiera de nuestras ciudades, como cuando atraviesa un personaje importante por nuestras calles y poblaciones, por ejemplo: Un presidente, una autoridad religiosa, claro que en América Latina, es lógico recordar las procesiones con imágenes de los Santos y en particular de la Virgen María; en todas estas situaciones, vemos un gran gentío; así mismo debemos imaginar esta escena de Jesucristo, que camina en medio del pueblo, rodeado de una multitud de personas que lo buscaban o que solamente lo querían tocar para ser sanados de sus dolencias y enfermedades. Y Nosotros: ¿Dónde buscamos a Jesucristo? ¿Por qué y para qué nos queremos encontrar con el Hijo de Dios?

 

Las preguntas nos ayudan a traer la escena que sucedió hace casi dos mil años, a nuestras vidas, a nuestros días, ya que de la misma manera Jesucristo sigue pasando por nuestros pueblos y ciudades en el más desvalido, en el que vive en situación de calle, en los emigrantes ilegales, en los enfermos, en los huérfanos, y en toda persona que sufre; ahora bien, más allá de nuestra contemplación espiritual que podemos seguir realizando sobre los nuevos Jesucristo en el mundo actual, nos debemos centrar en el encuentro con Zaqueo: ¿Quién era este personaje? ¿Qué buscaba de Jesucristo?

 

“Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos” (Lucas 19, 2). Nos encontramos con un hombre, una persona muy rica, que se dedicaba a cobrar impuestos, y no era uno más de todos los publicanos, sino que era el JEFE de este grupo, por ello, por su trabajo, era muy rico, hoy diríamos millonario; como en una empresa que existen varios gerentes, aunque el más rico es el dueño de la EMPRESA; así mismo debemos ver a ZAQUEO, como cualquier millonario que desea encontrarse con Dios, el Dios de Jesucristo; en la actualidad, que existe cierta aversión a los empresarios y millonarios, seguramente muchos pensarían como JESUCRISTO, siendo pobre y humilde, se va a reunir con el MILLONARIO, que generalmente pensamos que son malas personas, por ello, son despreciados por los demás, ya que creemos que se aprovechan del prójimo, del pueblo; tal vez, justamente por esto, es que Jesucristo se reúne con Zaqueo, del cual podemos señalar que es una persona de pequeña estatura, muy RICO, PUBLICANO y PECADOR; entonces, nos preguntamos: ¿Por qué Zaqueo quería reunirse con Jesucristo?

 

 

DISCERNIMOS:

 

Al igual que Zaqueo podemos tener varias razones por las cuáles nos queremos encontrar con Jesucristo; desde estas razones queremos discernir con el texto evangélico, sobre un encuentro real con Dios; por ello, nos adentraremos, en primer lugar, en este esfuerzo de Zaqueo por lograr su Objetivo; de la misma manera, nos podemos preguntar: ¿Qué esfuerzos realizamos para encontrarnos con Dios? ¿Qué caminos intentamos para lograr nuestros Objetivos personales?

 

Al parecer para Zaqueo era sencillo, no deseaba más que ver a Jesucristo, quizás hasta por simple curiosidad: ¿Quién es este que hace milagros asombrosos? ¿Quién es ese que predica sobre el Reino de Dios? ¿Quién es ese Maestro que se sienta a comer con pecadores y nosotros los publicanos? Es una posibilidad, su objetivo era simple: VER A JESUCRISTO: “Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí” (vv. 3-4). Aquí es en dónde vemos algo más de Zaqueo, su ESFUERZO, seguramente era una característica de su persona, ser un hombre dedicado a su trabajo al 100% para llegar a ser jefe de los publicanos; esta misma dedicación y esfuerzo es lo que utiliza entre una multitud para lograr su objetivo, por ello, se sube a un sicomoro, que es un árbol perteneciente a la especie de higueras, que pueden medir unos diez metros; por medio de ese esfuerzo es que obtiene su recompensa: ¿Qué esfuerzos hemos realizado en nuestras vidas para lograr nuestros objetivos personales?

 

En este caso, su Objetivo transciende y da más frutos de lo esperado, ya que no tan solamente logra VER a Jesucristo, sino que logra dialogar con Jesucristo, claro que el Maestro es quien toma la iniciativa: “Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa” (v. 5). Una mirada a Zaqueo y una petición, nos puede llamar la atención que Jesucristo diga, o por lo menos, está traducción nos deja ver de esta forma, en la que se presenta la petición de Jesucristo como una urgencia o una necesidad: “TENGO”, cómo cuando nosotros decimos TENGO que hacer tal cosa o TENGO que ir a tal lugar; es así como se presenta Jesucristo tenía que ir a alojar a la casa de Zaqueo: ¿Para qué y por qué?  Podrían ser preguntas que nos acompañen en nuestro discernimiento personal; aunque primero nos debemos quedar con la actitud de aquel que recibe en su casa a Jesucristo: ¿Qué logramos sentir, si a quién admiramos va a visitar nuestra casa? ¿Qué significaría para los cristianos recibir a Jesucristo en su hogar?

 

“Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría” (v. 6). Obviamente destacamos la ALEGRÍA, Zaqueo baja con alegría para recibirlo, y nosotros: ¿Vamos con alegría al culto o al templo? ¿Con qué estado de ánimo vamos a nuestras celebraciones cristianas para encontrarnos con Jesucristo, Dios y los hermanos en la Fe? Estas preguntas nos ayudan a analizar nuestras emociones personales, al encontrarnos con Dios; siendo sinceros, a veces, no sentimos nada, solamente participamos por compromiso, por cumplir, por aparentar ante el prójimo; quizás ante esta falta de emociones y alegrías es que muchos han dejado de participar en nuestras celebraciones comunitarias, ya que no les encuentran sentido para su vida; otros en cambio, no van por lo que surgió en el relato del Evangelio, miedo al comentario de las demás personas: “Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Se ha ido a alojar en casa de un pecador” (v. 7). Y Nosotros: ¿Por qué  y para qué vamos al culto o templo?

 

Más allá de los comentarios, ya que algunos dicen frases para justificar su falta de participación, como por ejemplo: Si voy al templo se caerán los Santos, no tengo ganas o no pueden ir los pecadores; está última frase es la critica que se hace en el Evangelio, aunque va dirigida a Jesucristo: ¿Cómo alojarse en la casa de Pecador? Algunas personas en la actualidad, la siguen manifestando, los que se creen perfectos, los puritanos; pensado desde Dios, se ponen en su lugar, para pensar como Dios, no desde Dios, sino desde sus propios prejuicios y preconcepciones; ¿Cómo Dios puede perdonar a los pecadores: Asesinos, violadores, pedófilos y/o corruptos?

 

Ciertamente la intención y la voluntad divina, es muy distinta a lo que creemos, ya que lo que Dios busca al encontrarse con cada ser humano, es la CONVERSIÓN, Jesucristo quiere llevarnos a la conversión personal, esto es para toda la humanidad, con más razón con los pecadores, como lo es Zaqueo: ¿Cómo vivimos nosotros nuestra conversión de cada día? Este evangelio, nos muestra un ENCUENTRO de CONVERSIÓN, que surge del compromiso personal: ¿Qué compromisos hemos realizado con Dios? ¿Qué cambios de vida le hemos prometido al Dios Trinidad?

 

Esto es lo que hace nuestro personaje del Evangelio: “Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más” (v. 8). Generosidad ante los más necesitados: Los Pobres, dar la mitad de su dinero, de lo muy rico que era, estaba dispuesto a repartir la mitad de sus bienes: ¿Qué millonario está dispuesto a dar la mitad de sus bienes?  Seguramente este es un cambio radical en la vida de Zaqueo, vivir con mayor austeridad de la que ostentaba en ese momento, siempre nos hemos preguntado, que hablaron ese día Jesucristo y Zaqueo, para que tomará tal decisión, y también reconociera el daño causado a otras personas, y a estos, les devolvería cuatro veces más, lo cobrado demás en impuestos, se imaginan que las grandes multinacionales, devolvieran cuatro veces más, nuestros intereses o cobros injustificados que nos han realizado por años o que los bancos nos devolvieran lo que hemos pagado demás en préstamos y créditos; seguro sería un mundo distinto, ciertamente un mundo distinto, para muchos un mundo nuevo; tal mundo nuevo para los cristianos debe surgir del encuentro real con Jesucristo, como le sucedió a Zaqueo, esto es una CONVERSIÓN. Y TÚ: ¿Cómo te conviertes?

 

Cuando nos CONVERTIMOS de verdad, con sinceridad de corazón, y mantenemos nuestro nuevo estilo de vida coherente a los Santos Evangelios, surge lo que manifiesta nuestro Señor Jesucristo, que dice y nos dice: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (vv. 9-10). Y Nosotros: ¿Hemos sido encontrados o seguimos perdidos en el mundo actual?

 

 

EVANGELIZAMOS:

 

A luz de nuestra contemplación y discernimiento sobre el encuentro entre Zaqueo y Jesucristo, hemos logrado mirar nuestros encuentros personales con Dios, que buscan nuestra CONVERSIÓN, que es una forma de vida, estar en su presencia implica, haber sido ENCONTRADOS por Dios para nuestra SALVACIÓN: ¿Nos sentimos salvados por Jesucristo?

 

Hablamos de sentir, como mirada subjetiva, es decir, que cada SUJETO, que cada persona se pregunte sobre su SALVACIÓN, salvación que encontramos en el dialogo con JESUCRISTO: ¿Cómo dialogamos con Jesucristo? Este ejercicio de dialogo debe ser a diario, con la necesidad de vivir en una constante conversión que brota del encuentro real con Jesucristo: ¿Lo vives así?

 

Si es tal tu vivencia es que estas restaurando tu vida en Jesucristo; y renovando con existencia con la asistencia del Espíritu Santo; si NO es así, todavía podemos caminar juntos en este peregrinar de restauración y renovación para vivir como auténticos cristianos: ¿Aceptas este camino junto a nosotros?

Comentarios

  1. Muy importante las reflexiones . El porque vamos a nuestras celebraciones y con que ánimo Gracias Padre Ramon

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