JESUCRISTO: NUEVO MOISÉS
CONTEMPLAMOS:
Queremos conocer a Jesucristo desde los Santos Evangelios,
para ello, queremos iniciar citando el
Evangelio de San Lucas: “Muchos han tratado de relatar ordenadamente los
acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, tal como nos fueron
transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y
servidores de la Palabra” (Lucas 1, 1-2). Seguir la lectura de los evangelios
es adentrarnos en el Misterio de la PALABRA, que es el mismo Jesucristo, para
hacernos TESTIGOS Y SERVIDORES: ¿Estamos dispuestos?
Recordando que algunas personas, sobre todo los
discípulos, nos han transmitido lo que vieron y experimentaron en la Vida
pública de Jesucristo; otros familiares y conocidos recordaban historias de
Jesucristo, muchas de estas narraciones se encuentran en los Santos Evangelios;
cuando hablamos de Santos Evangelios reconocemos cuatro como tal: Marcos,
Mateo, Lucas y Juan; aunque en las palabras de San Lucas debemos reconocer que
existen “MUCHOS”, para nosotros “MUCHOS” es más que CUATRO, ciertamente existen
muchos más EVANGELIOS sobre la vida de JESUCRISTO; aunque debemos afirmar que
la Iglesia Cristiana, en su mayoría ha reconocido solamente CUATRO como Santos
Evangelios; a los que adherimos como FUENTE inagotable sobre las enseñanzas de
Jesucristo; con este sentido, podemos señalar que Jesucristo, al ser HIJO de
Dios, nos revela la auténtica LEY DIVINA: ¿Aceptamos las enseñanzas de
Jesucristo?
Desde nuestra aceptación como cristianos, nos parece
oportuno, además tomar las palabras del Evangelio de San Juan: “Jesús realizó
además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran
relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre”
(Juan 20, 30-31; cfr. Juan 21, 24-25). Se puede deducir lo mismo que con San
Lucas, muchas cosas no fueron escritas por los cuatro evangelistas, hay otras
que no se narraron y que fueron parte de la vida de Jesucristo, por ejemplo: Su
niñez y su juventud en Nazareth junto a su familia; muchos otros encuentros que
faltaron escribir; e incluso lo que está escrito no lograr abarcar todo lo que
sucedió todo un día junto a Jesucristo, unos días, una semana, un mes o varios
años de compartir con sus discípulos, obviamente faltan detalles que nuestra
imaginación pueden completar, como ha sido así para muchos; otros lo piensan a
la luz de películas o historias que le cuentan los demás sobre Jesucristo; la
idea de nuestros escritos, artículos teológicos, es que cada persona asuma su
responsabilidad como CRISTIANO, y pueda investigar sobre la VIDA de Jesucristo,
aquí solamente damos pistas con la misma intención del EVANGELIO de San Juan, escribimos
para que ustedes CREAN, y por medio de su FE CRISTIANA tengan vida en
JESUCRISTO: ¿Cómo es tu fe en Jesucristo, desde dónde la nutres y la alimentas?
DISCERNIMOS:
Desde estas interrogantes cristianas, queremos invitarte
a discernir sobre Jesucristo, hoy analizando el Evangelio de Mateo, con la
propuesta de descubrir en Jesucristo el cumplimiento de la LEY DIVINA, con
ello, presentarlo como el NUEVO MOISÉS, ya no desde la montaña con las Tablas
de los 10 Mandamientos, sino desde el Sermón de la Montaña: “Al ver a la
multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a
él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:” (Mateo 5, 1-2).
Desde la propuesta de Jesucristo los que son sus discípulos lo escuchaban y querían
vivir según sus nuevas enseñanzas: ¿Quieres asumir en tu vida las nuevas
enseñanzas de Jesucristo?
Para nuestros lectores es bueno recordarles que el
Evangelio de San Mateo, es un evangelio de fe para los judíos, ya que cada
evangelio surge de una comunidad específica; como sucedió con San Juan para los
habitantes de la Isla Patmos en Grecia; o en Egipto, más específicamente en Alejandría,
para el Evangelio de San Marcos; desde la fe de esas comunidades a la luz de la
predicación apostólica surgieron los Evangelios, por ello, existen tanta
diversidad de “Evangelios”. Entonces, al leer el Evangelio de San Mateo debemos
descubrir el esfuerzo que realiza Leví o Mateo para mostrar en Jesucristo el
cumplimiento de las profecías de la Biblia Judía: “José se levantó, tomó de
noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte
de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del
Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo” (Mateo 2, 14-15). Desde Egipto llama al
Pueblo de Israel, desde Egipto viene el LIBERADOR del Pueblo de Dios; así como
Moisés tiene la tarea de conducir y liberar al pueblo de Israel, Jesucristo
tiene la misión de liberar al Pueblo de Dios de la esclavitud del pecado, y
nosotros, como parte del pueblo de Dios: ¿Estamos liberados en Jesucristo de
nuestros pecados? ¿Cómo se manifiesta esta realidad en nuestras vidas?
Ahora bien, si seguimos está lógica de reflexión podemos
decir que Jesucristo se manifiesta y se revela como el Nuevo Moisés en el
Sermón de la Montaña, aunque es probable, como hemos señalado, que este
evangelista no logra explicitar adecuadamente todas las ideas de Jesucristo,
como por ejemplo: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no
he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni
una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta
que todo se realice” (Mateo 5, 17-18). Por medio de las palabras de Jesucristo vemos
claramente que NO quiere abolir la LEY y PROFETAS, o sea, ABOLIR las Sagradas
Escrituras contenidas en la Biblia Judía, aunque si nos quiere revelar como
DARLE cumplimiento; creemos que NO se trata que desaparezcan letras de las
escrituras, sino que el auténtico sentido se encuentra en CUMPLIR la LEY y los
PROFETAS, realmente como cristianos, seguidores de Jesucristo: ¿Qué debemos
cumplir?
Es aquí en dónde Jesucristo cambia la mirada teológica,
ya que no hizo un discurso sobre los diez mandamientos, aunque si realizo una
catequesis breve, por darle un nombre, sobre algunos mandamientos divinos; con
el fin de explicarlos mejor y que logremos entender qué significa realmente cada
uno de ellos o que comprendamos lo qué nos pide DIOS cuando nos dice, por
ejemplo: NO MATARÁS. Además, nos muestra el camino para sus discípulos, que es
un camino de felicidad, en medio de la persecución: “Felices ustedes, cuando
sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa
de mí. Alégrense y regocíjense entonces,
porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera
persiguieron a los profetas que los precedieron” (Mateo 5, 11-12). Ya que la
propuesta de Jesucristo no es para la vida terrena, sino para la vida eterna; por
lo tanto, se trata de vivir según el camino de las BIENAVENTURANZAS, está es la propuesta del nuevo
MOISÉS, una vida de FELICIDAD al tener alma de pobres, al ser pacientes, al
estar afligidos, al tener hambre y sed, al ser misericordiosos, al tener un
corazón puro, al trabajar por la PAZ y al practicar la justicia; es aquí donde
creemos oportuno la siguiente pregunta para los cristianos: ¿Eres, estas, tienes, trabajas y practicas todo esto que
nos enseña Jesucristo en las Bienaventuranzas?
Creemos y afirmamos que en esta propuesta para los
cristianos, se daría el PLENO CUMPLIMIENTO de las Sagradas Escrituras, cuando logras
que en tu vida personal seas todo lo que se señala, tengas todo eso en tu vida,
que trabajes y practiques lo que DIOS nos revela por medio de Jesucristo. Ahora
bien, con un envío a SER: ¿Qué somos? Y es aquí en donde el pueblo se
constituye para SER: Sal de la tierra y Luz del Mundo (cfr. Mateo 5, 14-16), y en
tu vida presente: ¿Eres sal de la tierra? y ¿Eres luz del mundo?
Por lo tanto, se trata de dar PLENO CUMPLIMIENTO en tu
vida, ya no de mandamientos que nos dicen que NO debemos hacer, sino de
MANDAMIENTOS escritos en nuestra propia existencia, como lo fue en Jesucristo,
ya que con su PROPIA VIDA nos muestra lo que DEBE SER el PLENO CUMPLIMIENTO de
los mandamientos divinos, ya que su alimento y su vida fue hacer la voluntad de
Dios Padre, o sea, HACER, REALIZAR en nuestra vida lo que DIOS nos pide en
Jesucristo: “Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de
los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mateo 5, 20);
por esta razón, los cristianos debemos vivir en la justicia divina que es
superior a la de los escribas y fariseos: ¿Cómo es nuestra justicia?
La JUSTICIA DIVINA es la que nos revela Jesucristo, la
cual culmina con una gran invitación a amar a todos; que consiste en una vida
amando como Dios AMA, a ser compasivos como Dios, a ser misericordiosos como
Dios, a ser bondadosos como Dios, a ser JUSTOS como Dios, en definitiva, a SER
como DIOS: “Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en
el cielo” (Mateo 5, 48). Esta es la vida que debemos buscar y tener los
cristianos: SER PERFECTOS como DIOS PADRE lo es, y nosotros: ¿Somos perfectos?
EVANGELIZAMOS:
A luz de la propuesta de Jesucristo, al contemplar y discernir
sobre su vida y sus palabras, podemos imitarlo, desde esa imitación personal,
logramos EVANGELIZAR: ¿Cómo evangelizas en tu entorno familiar y social?
Según lo señalado por el Nuevo Moisés: Jesucristo,
nuestra evangelización debe culminar en el IDEAL CRISTIANO: SER PERFECTOS, y no
en la perfección humana, sino en la perfección DIVINA, no tan solamente
conociendo e imitando a Jesucristo, verdadero Dios y verdadero ser humano; sino
en IMITAR a DIOS PADRE, en su perfección divina; obviamente es bueno señalar
que para hacer vida esa perfección, debemos CONOCERLA: ¿Conoces la perfección
de Dios Padre? ¿Qué significa para tu vida cristiana?
Desde nuestro conocimiento, a diferencia de muchas
realidades, no se trata solamente de SABER, sino SABER VIVIRLO: ¿Hacemos vida
lo que conocemos de Jesucristo y de Dios Padre? Cuando somos capaces de
enfrentar estas preguntas y asumirlas en nuestra existencia, hemos iniciado un
verdadero proceso de Evangelización, de restauración en la imagen de Dios PADRE
y de renovación en el mensaje de Jesucristo: ¿Aceptas vivir esta evangelización
en tu vida?
Creo en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre; creo en su amor y misericordia infinitos; creo en su palabra, fuente inagotable de vida eterna; lo reconozco como mi Señor y salvador, a él la gloria y el poder por siempre.
ResponderBorrarDar a conocer el Evangelio a los míos es motivo de emoción y alegría... Es verdad, muchas veces no sé la reacción del otro, aún así, en evangelio debe llegar a todos... Con calma y esperanza.
Señor Jesús, manda tu Santo Espíritu en mí para tener la fortaleza de anunciar tu palabra, cuídame hasta de mí misma y permite que los demás reciban el Evangelio con amor, fe y esperanza... Te lo pido Señor.