JESUCRISTO: MODELO DE ORACIÓN

 CONTEMPLAMOS:


Hoy queremos invitarte a mirar a Jesucristo desde la realidad de la oración: Una persona orante, los Santos Evangelios así lo muestran, desde el inicio de su misión, que para muchos comienza con 40 días en el desierto: justamente ORANDO, esto ya nos revela que Jesucristo vino a hacer la VOLUNTAD de DIOS PADRE que se comunica en la Oración PERSONAL, en la intimidad del dialogo entre el Padre y su Hijo; aunque no es menos cierto que esto se repite a lo largo de su vida pública: “Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando” (Marcos 1, 35). Antes del amanecer ya estaba orando en un lugar desierto, es decir, no necesita una comunidad para orar, bastaba con ir a un lugar apartado de los demás, para tener una verdadera oración, un verdadero dialogo con Dios Padre, después de esa oración su misión cambia de rumbo, se va a otros lugares a anunciar la conversión y la llegada del Reino de Dios: ¿Dónde y cuándo hacemos nuestra oración personal?

 

La idea es que mirando a Jesucristo, seamos capaces de confrontarnos con nosotros mismos, en nuestra vivencia cristiana, como seguidores de Jesucristo, entonces, ya no se trata solamente de descubrir que Jesucristo oraba en lugares apartados: “Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo” (Mateo 14, 23). Varias horas orando a Dios Padre para seguir discerniendo su misión, sobre todo a la hora de tomar decisiones importantes; y nosotros: ¿Oramos a la hora de tomar decisiones importantes? Es aquí la diferencia radical entre nosotros y Jesucristo, ya que generalmente nosotros oramos para pedir ayuda a Dios, su asistencia ante las decisiones que hemos tomando en la vida; en cambio, JESUCRISTO ora para TOMAR la decisión conforme a la VOLUNTAD de Dios Padre, o sea, su oración es para descubrir la voluntad DIVINA: “En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios” (Lucas 6, 12). Toda una noche en vela y oración para discernir quienes serían los 12 Apóstoles, y ser elegidos entre el número de los discípulos, de entre los muchos seguidores: DOCE para ser enviados (Apóstoles); desde su oración de día, de tardes completas, de noches enteras: Jesucristo discierne la voluntad divina, y nosotros: ¿Logramos descubrir la voluntad divina en nuestra oración personal?

 

 

DISCERNIMOS:

 

Desde esta contemplación sobre la oración de Jesucristo, queremos adentrarnos aún más en el verdadero sentido de la oración, quizás es bueno partir con su enseñanza en su mirada como lo hizo ante la petición de sus seguidores: “Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos” (Lucas 11, 1).

 

Al verlo orar a Jesucristo le piden sus discípulos que les enseñe a ORAR, misma pregunta y petición de millones de personas que quieren aprender a orar. Algunos más que oraciones de repetición, sino a ejemplo de Jesucristo, y en el sentido auténtico de la oración: quieren APRENDER A DIALOGAR con Dios Trinidad, para nosotros con el afán de descubrir la VOLUNTAD DIVINA: ¿Es así tu oración? ¿Sabes realmente orar o solamente sabes rezar? Queremos hacer la distinción para desafiarte como cristiano, y entender que el cristiano ciertamente debe REZAR, aunque por sobre todo a ejemplo de Jesucristo debe ORAR, veamos entonces que nos enseña por medio de la oración del Padre Nuestro, la cual muchos hemos convertido, en la actualidad, en un REZO más entre muchos otros: ¿Qué significado tiene para ti la Oración del Padre Nuestro?

 

En esta ocasión tomaremos el Evangelio de Mateo, recordando que también se encuentra en el capítulo 11 de San Lucas, ya que creemos que la versión de Mateo contiene más detalles que nos ayudarán a reflexionar mejor las palabras de Jesucristo, veamos que nos enseña nuestro MAESTRO: “Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal” (Mateo 6, 9-13); lo primero, que sale a la luz, es preguntarnos: ¿Con quién vamos a ORAR, ante quién? Para muchos esta pregunta puede ser absurda, ya que responderán lógicamente ante DIOS, aunque el sentido de la pregunta va más allá, en el sentido: ¿Cuál es ese Dios? Ya que el enseña a sus discípulos, que Dios es un Padre, por lo tanto, en esta lógica debemos ORAR a DIOS nuestro Padre; aunque algunos cristianos ORAN a la Santísima Trinidad, otros solamente al Hijo o al Espíritu Santo; algunos en sus advocaciones le oran a la Virgen o a un Santo; cuando en verdad la propuesta cristiana en Jesucristo es ORAR al PADRE NUESTRO; nosotros como cristianos: ¿A quién dirigimos nuestras oraciones?

 

Ahora bien, si dialogamos con Dios Padre: ¿Dónde está ese Dios Padre que no vemos?, aquí la enseñanza ratificada de Jesucristo está en el Cielo, el cuál es Santo, dónde el GOBIERNA un Reino: ¿Es un lugar o un estado y forma de vida? Ya que creemos y le pedimos que ese REINO venga a nosotros, a pregunta lógica es: ¿Cómo debe venir e instaurarse el Reino de Dios en la tierra? Y la misma oración que nos enseña Jesucristo nos vuelve a explicar que es HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS PADRE: ¿Hacemos la voluntad de Dios Padre, como decimos en el Padre Nuestro y a ejemplo de Jesucristo?

 

Aquí encontramos el auténtico sentido de la oración, que es discernir siempre la voluntad de Dios Padre, que se puede explicar con las siguientes frases del Padre Nuestro, es decir, un Padre que desea que no le falte el pan de cada día a ninguno de sus hijos; un Padre que nos perdona a diario y nos pide vivir en PERDÓN los unos con los otros;  y un Padre que quiere que sus hijos no caigan en la tentación ni el mal: ¿Vivimos todo esto?

 

Este es gran desafío para los cristianos: NO SOLAMENTE ORAR; sino vivir según nuestra ORACIÓN; realmente nos preguntamos: ¿Este es nuestro estilo de vida como cristianos? Esta es la enseñanza de vida de Jesucristo, lo veremos con el Evangelio de San Lucas: “En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos” (22, 39). Algo que pasa muchas desapercibido para los lectores, y que somos sinceros en la traducción, ese lugar de costumbre, se denomina: ORATORIO; es decir, Jesucristo usaba como ORATORIO, lugar de oración para Él y sus discípulos, el monte o huerto de OLIVOS; es allí, donde realiza una de la ORACIÓN más importante para su vida quizás por ello, repite una y otra vez la siguiente frase para sus discípulos: «Oren, para no caer en la tentación» (22, 40.46). Más que una frase para ellos, probablemente era una frase para sí mismo, ya que podemos afirmar a la luz del texto que Jesucristo se encontraba ante la tentación final de su vida: ¿Cuáles son las tentaciones que tenemos a diario? ¿Superamos las tentaciones con la oración?

 

Más allá de la posición de nuestra oración o de lo externo, vemos en Jesucristo su oración con la siguiente frase: «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (22, 42). Es decir, la tentación de Jesucristo estaba en hacer su VOLUNTAD, y no la del Padre Dios: ¿Qué haría Jesucristo? ¿Qué hacemos nosotros cuando la voluntad divina nos pide algo que no queremos en nuestra voluntad humana?

 

Justamente es hacia dónde hemos querido discernir a la luz del ejemplo de Jesucristo, como modelo de ORACIÓN; la oración es un encuentro de voluntades, entre mi voluntad humana con la voluntad divina, debemos reconocer y ser sinceros, muchas veces, incluso sabiendo la VOLUNTAD DIVINA hemos terminando haciendo vida nuestra propia voluntad y no la de DIOS, es aquí la diferencia radical con JESUCRISTO, ya que Él ORA para descubrir la VOLUNTAD DE DIOS y CUMPLIRLA; aquí radica el fin y el objetivo de la ORACIÓN: HACER VIDA; no tan solamente el Padre Nuestro, sino que cada auténtica ORACIÓN CRISTIANA, ya sea personal o comunitaria, debe llevarnos a VIVIR en la VOLUNTAD de DIOS PADRE, solamente así, hacemos que el REINO de DIOS llegue a la tierra, al mundo, a la humanidad, en definitiva, a nuestra propia vida: ¿Es así para ti?

 

 

EVANGELIZAMOS:

 

A luz de Jesucristo, al contemplarlo y al discernir sobre su vida de ORACIÓN, podemos y debemos imitarlo, y con esto logramos: EVANGELIZAR, desde nuestra propia existencia, por lo tanto, nuestra oración NO debe ser un simple momento del día, sino que debe ser el MOTOR de nuestra VIDA, o sea, mi VIDA es una contante ORACIÓN a Dios, ya que con tu vida le estas diciendo SI a DIOS, hago tu VOLUNTAD; desde el dialogo sincero con DIOS nace el cómo debemos vivir nuestra existencia cristiana: ¿Así es tu oración diaria?

 

Todo esta reflexión sobre la Oración, es parte de SER como Jesucristo, ya que su propia vida era justamente eso HACER LA VOLUNTAD de Dios Padre, como lo afirma a sus discípulos: “Jesús les respondió: Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra” (Juan 4, 34). En definitiva, es su comida, su alimento, su vida, su existencia el HACER LA VOLUNTAD de Dios Padre, y es en la ORACIÓN que Él encontraba ese ALIMENTO y esa VOLUNTAD, por lo tanto, los cristianos también encontramos en nuestra ORACIÓN la voluntad de Dios Trinidad; una vez encontrada debe ser TODO el sentido de nuestra existencia humana; así solamente seremos auténticos cristianos. Y PARA TI: ¿Es de esta forma, al estilo de Jesucristo?

Comentarios

  1. Mi oración mucho tiempo fue repetir frases, detalles, supe que es un diálogo con Dios, entonces, mi diálogo se convirtió en un monólogo, era pedir y pedir.

    Después, comprendí que es una plática, empecé a orar, agradeciendo a Dios por todo, al final podía por mis semejantes, ya no por mí... Tenía entendido que Dios sabe que darme... De todos modos, hacía mi voluntad, y solo podía a Dios que me cuidara de las consecuencias de mis actos

    Hoy, mi oración, el diálogo entre Dios y yo es distinto... Aún no sé cómo hablar con él... A veces sólo lloro y... Él me consuela... Otras, no sé qué decirle o cómo hablar... Aún así, Dios abraza mi alma... Su amor es maravilloso y sé perfectamente que la oración es poderosa... Estoy aprendiendo, pero sé bien que Dios es amor.

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